Un equipo de científicos de la Universidad Católica del Maule (UCM) ha desarrollado un innovador envase activo capaz de retrasar el proceso de maduración y putrefacción de frutas destinadas a la exportación. Esta tecnología, creada en el Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Maule (CIEAM), promete generar un alto impacto en la industria frutícola chilena, reduciendo las millonarias pérdidas asociadas al deterioro del producto durante su transporte a mercados lejanos.

La solución ataca directamente uno de los mayores desafíos logísticos del sector: la conservación de la calidad y condición de la fruta en viajes que pueden durar semanas.
El proyecto fue liderado por el Dr. Ismael Urrutia, académico de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la UCM, quien explicó que el objetivo es claro. «Lo que buscamos es que la fruta llegue en óptimas condiciones a mercados lejanos como el asiático, donde los tiempos de traslado superan los 40 días», señaló el investigador. La pérdida de fruta por la acción de hongos como la Botrytis cinerea o por procesos de oxidación natural es uno de los principales dolores de cabeza para los exportadores.
El nuevo packaging funciona liberando de manera controlada compuestos naturales con propiedades antimicrobianas y antioxidantes. «El envase es un material polimérico, que ensu interior contiene un extracto natural. Este extracto se va liberando de forma paulatina sobre la fruta para protegerla», explicó Urrutia. De esta forma, el sistema cumple una doble función: por un lado, inhibe el crecimiento de hongos y, por otro, previene la oxidación que deteriora las características organolépticas del producto, como su sabor, textura y apariencia.
El desarrollo ya ha superado con éxito la fase de prototipado y las pruebas a nivel de laboratorio, donde demostró su efectividad. El siguiente paso, según indicó el equipo de investigación, es avanzar hacia el escalamiento industrial de la tecnología. Esto implica producir el envase en mayores volúmenes y realizar validaciones en condiciones reales de embalaje y transporte, en colaboración con empresas del sector exportador. El potencial de esta innovación podría, en palabras del equipo, «revolucionar la industria frutícola» al asegurar que un mayor porcentaje de la fruta chilena llegue a los consumidores finales con la calidad esperada.
